TEORIAS
DE LA EVOLUCION DEL HOMBRE
1. LA
TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN DE DARWIN
Se
considera, con justicia, como el mayor principio unificador de la biología.
Darwin no fue el primero en proponer una teoría de la evolución, pero fue el
primero que describió un mecanismo válido por el cual podría ocurrir. Su teoría
difería de teorías previas en que él imaginaba a la evolución como un proceso
doble, que dependía: 1) de la existencia de variaciones heredables entre los
organismos, y 2) del proceso de selección natural por el cual algunos
organismos, en virtud de sus variaciones heredables, dejaban más progenie que
otros.
Existen
numerosas evidencias que ponen de manifiesto la existencia del proceso
evolutivo. Distinguiendo el campo del que provienen, pueden reconocerse cinco
fuentes de evidencia: la observación directa, la biogeografía, el registro
fósil, el estudio de las homologías y la imperfección de la adaptación.
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| evolución del hombre a través del tiempo |
Desde
la época de Darwin, se ha acumulado una gran cantidad de nuevas evidencias en
todas estas categorías, particularmente en los niveles celular, subcelular y
molecular, que destacan la unidad histórica de todos los organismos vivos. Una
debilidad central de la teoría de Darwin, que permaneció sin resolver durante
muchos años, fue la ausencia de un mecanismo válido para explicar la herencia.
El
concepto original de Darwin y de Wallace acerca de cómo ocurre la evolución
todavía sigue proporcionando el marco básico para nuestra comprensión del
proceso. Ese concepto se funda en cinco premisas:
a.
Los
organismos engendran organismos similares; en otras palabras, hay estabilidad
en el proceso de la reproducción.
b.
En
la mayoría de las especies, el número de individuos que sobreviven y se
reproducen en cada generación es pequeño en comparación con el número total
producido inicialmente.
c.
En
cualquier población dada ocurren variaciones aleatorias entre los organismos
individuales, algunas de las cuales son hereditarias, es decir, que no son
producidas por el ambiente.
d.
La
interacción entre estas variaciones hereditarias, surgidas al azar, y las
características del ambiente determinan en grado significativo cuáles son los
individuos que sobrevivirán y se reproducirán y cuáles no. Algunas variaciones
permiten que los individuos produzcan más descendencia que otros. Darwin llamó
a estas características variaciones "favorables" y propuso que las
variaciones favorables heredadas tienden a hacerse cada vez más comunes de una
generación a otra. Este es el proceso al que Darwin llamó selección natural.
e.
Dado
un tiempo suficiente, la selección natural lleva a la acumulación de cambios
que provocan diferencias entre grupos de organismos.
2. LOS PRIMEROS HOMÍNIDOS Y EL LARGO CAMINO HACIA EL
HOMBRE
Los científicos estiman que la línea de los homínidos comenzó a separarse
de la de los simios africanos hace unos 10 o 5 millones de años. Esta cifra se
ha fijado comparando las diferencias entre el mapa genético del género humano y
el de los simios, y calculando a continuación el tiempo probable que pudieron
tardar en desarrollarse estas diferencias. Utilizando técnicas similares y
comparando las variaciones genéticas entre las poblaciones humanas en todo el
mundo, los científicos han llegado a la conclusión de que los hombres tal vez
compartieron unos antepasados genéticos comunes que vivieron hace unos 290.000
- 130.000 años.
Diversas fueron las especies que unieron al hombre actual con los
primeros homínidos. Las especies que representaron verdaderos saltos
“evolutivos”, es decir, verdaderos momentos de cambio, fueron las siguientes:
·
AUSTRALOPITECOS: fue el primer
homínido bípedo (caminaba en dos patas y podía correr en terreno llano).
·
HOMO HABILIS: coexistiendo con el
australopiteco apareció esta especie de homínidos.
·
HOMO ERECTUS: Algunos lo
consideraron el representante directo del hombre, pero hoy se sabe que muchos
australopitecos anteriores poseían rasgos semejantes.
·
HOMO SAPIENS: Vivió en Europa, en
África y en Asia.
·
HOMO SAPIENS SAPIENS: Sus características
físicas son las mismas que las del hombre actual.
3. EVIDENCIAS DEL PROCESO EVOLUTIVO
La formulación de la teoría evolutiva se sustentó en
un gran número de datos, a los que se han sumado posteriormente numerosas
evidencias que ponen de manifiesto la evolución histórica de la vida. Podemos
clasificar estas evidencias distinguiendo las cinco principales fuentes de las
que provienen: la observación directa, el estudio de la biogeografía, el
registro fósil, el estudio de las homologías y la imperfección de la
adaptación.
La observación directa permite apreciar, en algunos
casos, la acción de la selección causada por las presiones de la civilización
humana sobre otros organismos. Estos casos representan el cambio en pequeña
escala que ocurre dentro de las poblaciones (microevolución). Entre los
ejemplos modernos de selección natural, que actúa sobre variaciones aleatorias,
se encuentra el aumento en la frecuencia de una variante negra de Biston
betularia en áreas industriales, el incremento de las bacterias resistentes a
antibióticos, los múltiples logros de la selección artificial y la constatación
de las variaciones existentes entre poblaciones naturales pertenecientes a una
misma especie.
Los ejemplos mencionados apoyan la propuesta de Darwin
de la selección natural como principal mecanismo del cambio evolutivo. Sin
embargo, si bien ilustran significativamente el cambio que ocurre dentro de las
poblaciones, no constituyen por sí mismos evidencias del cambio evolutivo que
ocurre por encima del nivel de las especies (macroevolución).
Las evidencias del cambio evolutivo a gran escala
provienen de otras fuentes
Los datos provenientes de la biogeografía evidencian
qué tipos particulares de organismos se encuentran en áreas geográficas
específicas, pero no en otras áreas de clima y topografía similares. Las
observaciones de Darwin acerca de la distribución geográfica y una multitud de
otros ejemplos biogeográficos constituyen una fuerte evidencia de que los seres
vivos son lo que son y están donde están a causa de los acontecimientos
ocurridos en el curso de su historia previa.
Una línea de evidencias adicional del proceso
evolutivo proviene del estudio comparativo de las denominadas estructuras
homólogas y de las vías bioquímicas. Las homologías entre las estructuras, los
patrones de desarrollo y la unidad bioquímica de organismos diversos denotan
una ascendencia común. Las similitudes que expresan homologías son poco
explicables en términos de su funcionalidad. La pata del caballo, el ala del
murciélago, las aletas de una ballena están constituidas sobre la base de un
mismo patrón, que incluye los mismos huesos en posiciones relativas similares.
Los miembros con cinco dedos son homólogos en la medida que constituyen una
similitud entre especies, que no está justificada funcionalmente. Para los
naturalistas predarwinianos, ésta era una evidencia de la existencia de un
"plan de la naturaleza", en un sentido místico. Para los biólogos
evolucionistas, es la evidencia del origen común de estos grupos, a partir de
un antecesor común que tenía cinco dedos. Si las especies hubieran sido creadas
separadamente, sería imposible interpretar esta coincidencia.
4. LA TEORIA DE LA EVOLUCION EN LA ACTUALIDAD
Desde
la época de Darwin se ha acumulado un gran número de evidencias adicionales que
sustentan la realidad de la evolución que ponen de manifiesto que todos los
organismos vivos que existen hoy sobre la Tierra se han establecido a partir de
formas más antiguas, en el curso de la larga historia del planeta. En verdad,
toda la biología moderna es una confirmación del parentesco existente entre las
numerosas especies de seres vivos y de la diferenciación y diversificación
ocurrida entre ellas durante el curso del tiempo. Desde la publicación de El
Origen de las Especies, el interrogante importante acerca de la evolución, ya
no ha sido si ella ocurrió o no. Esto no constituye actualmente un tema de
disputa para la abrumadora mayoría de los biólogos. Los interrogantes
principales, y aun fascinantes, para los biólogos conciernen a los mecanismos
por los cuales ocurre la evolución.
Una
de las principales debilidades de la teoría de la evolución, según fuera
formulada por Darwin, era la ausencia de un mecanismo válido para explicar la
herencia.
El
desarrollo posterior de la genética permitió dar respuesta a tres cuestiones
que Darwin nunca pudo resolver:
1)
¿de qué manera se transmiten las características
heredadas de una generación a la siguiente?;
2)
¿por qué las características heredadas no se "mezclan",
sino que pueden desaparecer y luego reaparecer en generaciones posteriores y
3)
¿de qué manera se originan las variaciones sobre las
cuales actúa la selección natural?
La
combinación de la teoría de la evolución de Darwin con los principios de la genética
mendeliana se conoce como la síntesis neodarwiniana o la Teoría Sintética de la
evolución. Algunos aspectos de la Teoría Sintética recientemente han sido
puestos en tela de juicio, en parte como resultado de nuevos avances en el
conocimiento de los mecanismos genéticos producidos por los rápidos progresos
en biología molecular y, en parte, como resultado de nuevas evaluaciones del
registro fósil. Las controversias actuales, que se refieren principalmente al
ritmo y a los mecanismos del cambio macroevolutivo y al papel desempeñado por
el azar en la determinación de la dirección de la evolución, no afectan a los
principios básicos de la Teoría Sintética. Sin embargo, prometen
proporcionarnos una comprensión mayor que la actual acerca de los mecanismos por
los cuales ocurre la evolución.
5. ANALISIS DEL PRESENTE TEMA
Para
comenzar diremos que la teoría de la evolución de Darwin se considera, con
justicia, como el mayor principio unificador de la biología. Darwin no fue el
primero en proponer una teoría de la evolución, pero fue el primero que
describió un mecanismo válido por el cual podría ocurrir. Su teoría difería de
teorías previas en que él imaginaba a la evolución como un proceso doble, que
dependía: 1) de la existencia de variaciones heredables entre los organismos, y
2) del proceso de selección natural por el cual algunos organismos, en virtud
de sus variaciones heredables, dejaban más progenie que otros.
Existen
numerosas evidencias que ponen de manifiesto la existencia del proceso
evolutivo. Distinguiendo el campo del que provienen, pueden reconocerse cinco
fuentes de evidencia: la observación directa, la biogeografía, el registro
fósil, el estudio de las homologías y la imperfección de la adaptación.
La
nomenclatura de las especies involucradas en la evolución humana es aún muy
controvertida y sus relaciones filéticas no han sido completamente
clarificadas. Sin embargo, sobre la base de las evidencias encontradas, se
puede reinterpretar la información y las hipótesis incorporadas en las últimas
décadas. Éstas han consolidado tres nuevas ideas ampliamente aceptadas que
reemplazan concepciones previas acerca de la evolución de los homínidos.
Uno
de los conceptos principales que fue puesto a prueba es la hipótesis de la
especie única. Ésta sostenía que existía una sóla especie de homínido y que
hubo una progresión filética en línea recta, gradual y continua, desde el
primer antropomorfo que caminó en posición bípeda hasta los humanos modernos.
Sin
embargo, los nuevos hallazgos fósiles y la reinterpretación de los previos
sugieren que la evolución de nuestro linaje, lejos de constituir un ejemplo de
transformación filética, parece más bien estar signada por numerosos eventos de
ramificación, es decir, por eventos cladogenéticos.
Finalmente, una última línea de evidencia proviene de
los estudios sobre la adaptación, también llamada la "imperfección"
de la adaptación. En el curso de su carrera como naturalista, Darwin acumuló
una enorme cantidad de información sobre los organismos vivos. Sobre la base de
este vasto conocimiento, Darwin sabía que no todas las adaptaciones
-"dispositivos"- son perfectas. Las adaptaciones simplemente son tan
buenas como pueden serlo. Lejos de ser una dificultad para los evolucionistas,
según lo muestra un análisis cuidadoso, la imperfección de muchas adaptaciones
constituye una quinta línea de fuerte evidencia en apoyo de la evolución.
Darwin encontró numerosos ejemplos en los que comprobó
que la evolución, muy lejos de operar como un delicado ingeniero que diseña y
construye a cada especie a partir de un plan preconcebido y de materiales
óptimos, se parecería más a un zapatero remendón que pone parches sobre diseños
preexistentes. Las adaptaciones proveen evidencia no sólo de que en las
poblaciones ocurren cambios graduales a lo largo del tiempo en respuesta a
fuerzas selectivas del ambiente, sino también de que muchas de ellas distan de
ser perfectas como consecuencia de las restricciones dadas por la historia
evolutiva del grupo.
BIBLIOGRAFIA
1.
Enciclopedia
Autodidáctica Interactiva. Tomo 8. Editorial Océano. Barcelona (España), 1997.
2.
http://www.astromia.com/astronomia/origenhumano.htm
3.
http://mercaba.org/FICHAS/interrogantes.net/jose_ignacio_11.htm
4.
http://pedaleosymas.wordpress.com/2008/05/24/%C2%BFque-nos-dice-la-ciencia-actual-sobre-el-origen-del-hombre/
5.
http://www.ehu.es/zorrilla/juanma/Universo.pdf

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